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sábado, octubre 10, 2026

Colombia ordena el turismo arqueológico con una inversión de $751 millones y foco en gestión territorial

DestinosColombia ordena el turismo arqueológico con una inversión de $751 millones y foco en gestión territorial

El turismo cultural en Colombia empieza a jugar en una liga más organizada. El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, junto con Fontur y el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), avanza en la formulación e implementación de los Lineamientos para el Ordenamiento y Gestión Integral del Turismo en Parques y Áreas Arqueológicas, una iniciativa que busca poner orden, sostenibilidad y visión de largo plazo en destinos clave del país.

El proyecto cuenta con una inversión total de $751 millones, de los cuales $676 millones (90%) provienen de Fontur y más de $75 millones (10%) del ICANH. La intervención impacta directamente seis parques y áreas arqueológicas ubicadas en Cauca, Huila, Chocó, Magdalena, Cesar, La Guajira y Guaviare, territorios donde el turismo representa una fuente creciente de ingresos, pero también importantes retos operativos.

Más que una estrategia de promoción, la iniciativa apunta a ordenar la actividad turística, mejorar los modelos de operación y garantizar que el crecimiento del turismo no comprometa el patrimonio ni la relación con las comunidades locales.

El sector, en la mesa

Uno de los puntos clave del proyecto es la participación del ecosistema turístico. Más de 400 prestadores de servicios, entre empresas, guías, operadores, comunidades locales y entidades territoriales, han participado en encuentros desarrollados en destinos como Tierradentro, Alto de los Ídolos y Alto de las Piedras, Santa María la Antigua del Darién, Teyuna–Ciudad Perdida y La Lindosa.

Durante las jornadas se trabajó sobre la identificación de atractivos, servicios existentes, actores locales y los impactos —positivos y negativos— de la actividad turística. También se realizaron recorridos de campo para detectar cuellos de botella y oportunidades concretas de mejora en la experiencia del visitante y en la gestión de los destinos.

El gerente general de Fontur, Jenner Gil Mejía, explicó que el objetivo es pasar de un turismo espontáneo a uno planificado.
“Buscamos que el turismo en parques y áreas arqueológicas se desarrolle de manera organizada, sostenible y con enfoque comunitario. No se trata solo de recibir visitantes, sino de proteger el patrimonio y fortalecer las economías locales”, señaló.

Los números respaldan la apuesta

Las cifras del ICANH muestran que el turismo arqueológico viene recuperándose tras la pandemia, aunque de forma desigual. San Agustín lidera el segmento, con un máximo histórico de 107.542 visitantes en 2018 y una recuperación significativa en 2022 con 91.871 visitantes.

En contraste, Alto de los Ídolos y Alto de las Piedras sufrieron una caída del 92,3% en 2020, pero lograron recibir 14.660 visitantes en 2023. Tierradentro pasó de 15.774 visitantes en 2018 a 4.063 en 2020, recuperándose parcialmente hasta 12.398 visitantes en 2023. Teyuna–Ciudad Perdida alcanzó 23.383 visitantes en 2022, consolidándose nuevamente como uno de los destinos arqueológicos más visitados del país.

Los lineamientos estarán listos y en implementación para el primer semestre de 2026, marcando un nuevo estándar para la gestión del turismo cultural en Colombia.

Turismo arqueológico: crecer menos, pero crecer mejor

El turismo arqueológico en Colombia tiene demanda, historia y atractivo internacional. Lo que no siempre ha tenido es orden. Y ahí es donde esta iniciativa cobra verdadero sentido para la industria.

La inversión de $751 millones no está pensada para inflar cifras de visitantes, sino para resolver un problema estructural: destinos con alto valor cultural operando sin modelos claros de gestión, con presión sobre el patrimonio y beneficios económicos que no siempre llegan de forma equitativa a los territorios.

Los datos son reveladores. La pandemia mostró qué tan frágil era el sistema. Caídas superiores al 90% en algunos parques dejaron en evidencia la dependencia de flujos no planificados y la ausencia de estrategias de resiliencia. La recuperación posterior confirma que el interés existe, pero también que el crecimiento debe ser controlado y profesionalizado.

Para el trade turístico, estos lineamientos son una señal positiva. Implican reglas más claras, mejores condiciones de operación, mayor articulación con comunidades y, a mediano plazo, experiencias más consistentes para el visitante, algo clave para operadores, agencias y destinos que apuestan por el turismo cultural.

El reto no es menor. Pasar del diagnóstico a la ejecución requerirá continuidad institucional, seguimiento a indicadores y compromiso local. Pero si el proceso se consolida, el turismo arqueológico puede convertirse en un segmento de alto valor, menos volátil y más alineado con las tendencias globales de sostenibilidad.

En turismo, no siempre gana el que más crece, sino el que mejor se organiza. Y Colombia, al menos en este frente, parece haber entendido el mensaje.

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